lunes, 24 de octubre de 2011

46. Comedias de Terencio


Andria. Simón quiere hacer casar a su hijo Pánfilo con filomena, la hija de Cremes, su mejor amigo. Pero Pánfilo ama a Gliceria, una muchacha venida de la isla de Andros y hermana de una célebre cortesana, mientras que la mano de filomena la ambiciona el joven Carino. A favor de los enamorados y contra los propósitos de Simón se emplea con astutas intrigas el esclavo de Pánfilo, Davo, verdadero protagonista de la comedia; todos sus esfuerzos resultarían, sin embargo, inútiles sin la revelación final de que Gliceria es en realidad la hija, perdida siendo aún niña en un naufragio, del propio Cremes. Superado el obstáculo de sus dudosos orígenes, Gliceria se casa con Pánfilo, y filomena con su amado Carino.
La suegra. El joven Pánfilo, enamorado de la cortesana Baquis, se ha unido a Filomena en matrimonio solo por obedecer a su padre Laques, y no quiere mantener relaciones con ella. Pero la ternura de la mujer conmueve a Pánfilo hasta tal punto que deja de pensar en Baquis y, en el momento de partir para un viaje de negocios, se da cuenta de que está enamorado de su mujer. Pero, durante su ausencia, Filomena deja la casa de sus suegros y regresa con su madre. Laques cree responsable de ello a su esposa Sóstrata, la suegra de la muchacha. Filomena, en realidad, debe dar a luz un hijo evidentemente engendrado antes del matrimonio. Pánfilo. A su vuelta, aun cuando ame a su mujer, no quiere que esta le sea restitutida. Los dos padres inculpan de todo a Baquis, que llega a casa de Filomena para garantizar que su relación con Pánfilo se ha terminado hace tiempo. En esto, la madre de Filomena ve en su dedo un anillo que perteneciera a su hija. Se descubre que el padre del hijo es el propio Pánfilo, quien, durante unas fiestas populares anteriores al casamiento, había abusado de Filomena sin conocerla.
Los adelfos. El austero Demea ha educado según rígidos principios tradicionales a su hijo Ctesifón, mientras que su otro hijo, Esquino, adoptado por su hermano Mición, lo ha sido con arreglo a criterios liberales, modernos. En contraste con la educación recibida, Ctesifón estrecha una relación con la cortesana Baquis; Esquino, para evitar a su hermano las iras de Demea, hace creer que no es otro que él mismo el amante de Baquis, pero en realidad proyecta casarse con Pánfila, una muchacha pobre que está a punto de darle un hijo. En las divergencias de opinión entre Demea y Mición sobre educación, los principios del primero parecen confirmados por la presunta depravación de Esquino, mas al final la verdad sale a relucir: al saber que Ctesifón, a quien había tomado por un modelo de virtud, es, en realidad, el verdadero disoluto, Demea se convierte a las ideas de su hermano y permite a su hijo tomar a Baquis como concubina; Esquino, por su parte, se casará con Pánfila con el consentimiento paterno.